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jueves, 10 de mayo de 2018

Los primitivos flamencos

El matrimonio Arnolfini.



Mientras en la mayor parte de Europa en las primeras décadas del siglo XV predomina un gótico de estilo cortesano vinculado al auge de las cortes europeas, en Holanda emerge una extraordinaria escuela de pintura a los cuales se les considera creadores de un Renacimiento nórdico paralelo al Italiano, aunque nada más lejos de la realidad. Estos “primitivos flamencos” crearon un nuevo modelo de pintura.

También hay cambios en la esfera social, ya que se consolida la burguesía como mecenas, cuyo gusto está alejado del refinamiento y elegancia de las cortes; además el siglo XV es el siglo de la crisis europea de la Edad Media, en este momento el Sacro Imperio Romano Germánico está en decadencia y durante esos años se suceden algunas de las guerras más importantes, como la guerra de los Cien Años (1337-1453) entre Francia e Inglaterra. Posteriormente,  aconteció el problema de Borgoña que trasciende al ámbito de nuestro pintor, cuando Felipe III de Borgoña unifica en 1433 los Países Bajos y Bélgica.

Es en este contexto histórico donde nace y vive Jan van Eyck (Maaseik, c. 1390 – Brujas, 1441), que como he nombrado antes, fue uno de los más famosos pintores de la época ya que incluso llegó a ser pintor de la corte para el duque de Borgoña: Felipe III el Bueno y al cual sirvió para otros asuntos cortesanos y de diplomacia (lo cual dice bastante de su buena relación).
Una de las obras más famosas de la pintura flamenca y de este autor es el cuadro del Matrimonio Arnolfini. Este cuadro se encuentra actualmente en el National Gallery de Londres. Fechado en 1434 y realizado en óleo sobre tabla (82 x 60cm) se clasifica dentro del estilo Gótico flamenco.

Este cuadro es por un lado la imagen de un matrimonio común en el interior de una casa de clase media acomodada pero al mismo tiempo está lleno de símbolos y detalles con contenidos complementarios.

Jan van Eyck es el más grande de los flamencos, pudiéndose comparar a Giotto en Italia. Sin duda, su afán por usar un lenguaje de símbolos y metáforas lo hace especial. Fue capaz de crear espacios ilusionistas sin necesidad de fórmulas matemáticas, como podemos ver en el cuadro en la consecución de esa profundidad y perspectiva, creadas a través del uso de un espejo en el fondo, técnica más tarde recuperada por el renombrado pintor español Diego Velázquez en su obra Las Meninas. Este pintor adquirió una portentosa técnica que le permitía reproducir la realidad con una minuciosidad extraordinaria. Es este un ejemplo claro de esa perfección técnica.

En el cuadro se representa a los dos protagonistas en primer plano. Un matrimonio de mercaderes italianos que prosperaron en territorio flamenco. Él mantiene la mano alzada como si estuviera bendiciendo y toma la mano de la mujer, mientras ella se recoge el vestido sobre el vientre. Estas posturas hacen referencia a los papeles que ocupaban cada uno en el matrimonio; en el caso del hombre, bendice con una mano a su mujer y con la otra sostiene de forma autoritaria la mano de ella, que de forma sumisa, agacha la cabeza.
Los ropajes de ellos revelan la alta posición social que ocupan. Él con un tabardo oscuro de piel y ella con un vestido verde (color de la fertilidad) en el que Van Eyck recrea de forma exquisita los pliegues, algo muy característico en la pintura flamenca.

El estilo:
La obra es un fiel reflejo de las características estilísticas de los primitivos flamencos y, sobre todo, es un compendio del estilo de su autor.[cita requerida] En su composición sobresalen:
La minuciosidad. Al ser una pintura concebida para la exhibición doméstica, lo que permite verla de cerca, los detalles se plasman con una escrupulosidad microscópica, sólo posible gracias al empleo del óleo y de plumillas especiales. Por ejemplo, en el espejo del fondo —en cuyo marco están representadas diez escenas de la Pasión de Cristo— se refleja toda la habitación vista desde atrás, incluyendo todo el mobiliario, el matrimonio, otras dos personas y el ventanal con una vista de Brujas.
El deleite en la reproducción de objetos. Los flamencos se enorgullecen del bienestar material que han logrado, de sus pequeñas posesiones, y las representan en sus obras: la lámpara, los muebles finamente labrados, la ropa, etc. En esta obra aparecen, además, otros objetos aparentemente injustificados; la tesis de Panofsky se apoya en alto grado en ellos.
El naturalismo. Van Eyck se preocupaba mucho por representar la realidad con la mayor exactitud posible, aunque al ojo moderno la imagen parezca escasamente realista por la actitud hierática de los retratados —incluso el perro. El movimiento es nulo en la imagen; las formas tienen una solidez escultórica, y la escena, en general, es rígida, teatral y poco espontánea.
La preocupación por la luz y la perspectiva, propias de van Eyck, que en ello se adelantó a su tiempo: la luz que penetra por la ventana es suave y envuelve las formas delicadamente, la claridad se disuelve, poco a poco, en una atmósfera tangible; el marco arquitectónico y el recurso del espejo del fondo dan una sensación de profundidad muy verosímil. El propio Velázquez se inspiró en esta obra al pintar Las Meninas.

El realismo

Llama la atención el realismo óptico basado en la minuciosidad microscópica y en una magistral captación de la luz y la perspectiva, la quietud y, sobre todo, el orgullo por el bienestar material que han logrado, y por sus pequeñas posesiones: la lámpara, los muebles finamente tallados, la ropa… Éste es un aspecto muy llamativo en esta obra; ya que aparecen infinidad de objetos sin motivo aparente.

El simbolismo

Pero, gracias, precisamente, a estos pequeños objetos, propios de una sociedad que vive en la opulencia, el experto en Historia del Arte, Erwin Panofsky, logró desvelar el significado de este cuadro: el cual interpreta como una alegoría del matrimonio y de la maternidad. Para ello, nos desvela el sentido de multitud de detalles que, aparentemente, carecen de importancia, pero que dan una nueva dimensión al cuadro, algunos de estos pormenores son:

En primer lugar, la representación de los esposos, que es antagónica y revela los diferentes papeles que cumple cada cual en el matrimonio. No olvidemos que hablamos de una sociedad de hace más de 500 años, a caballo entre la Edad Media y la Edad Moderna: él es severo, bendice o, quizá, jura (fides levata) —en cualquier caso, ostenta el poder moral de la casa (potestas)— y sostiene con autoridad la mano de su esposa (fides manualis), que agacha la cabeza en actitud sumisa y posa su mano izquierda en su abultado vientre, señal inequívoca de su embarazo (que no es real), que sería su culminación como mujer. Las mismas ropas que llevan refuerzan este mensaje, a pesar de que la ambientación sugiere un tiempo veraniego o, cuando menos primaveral, lleva pesadas túnicas que revelan su alta posición socioeconómica, el tabardo de él es oscuro y sobrio (aunque los remates de piel de marta resultaban particularmente caros), y ella luce un ampuloso vestido, de colores vivos y alegres, con puños de armiño (complementados con un collar, varios anillos y un cinturón brocado, todo de oro). Hay, en segundo lugar, multitud de objetos que aparecen sin justificación aparente, si bien todo lo que contiene el cuadro proclama la riqueza de la joven pareja, desde la ropa y los muebles hasta la fruta en el alféizar de la ventana. Lo cierto es que esta pareja parece haber recopilado objetos de muchos países de Europa: Rusia, Turquía, Italia, Inglaterra, Francia... Sin duda, Arnolfini, rico mercader, trabó amistad o negocios con empresarios de toda Europa. Como se sabe, Brujas, donde se instaló Giovanni, era un hervidero de burgueses de todas partes; y este mercader que protagoniza el cuadro se jactaría de sus relaciones con todos ellos. En definitiva, lo cierto es que todos tienen un significado nítido que da una nueva dimensión a la obra:
Las naranjas, importadas del sur, eran un lujo en el norte de Europa por lo que simboliza la riqueza de la familia y la prosperidad económica que les aguarda, o quizás aluden al origen mediterráneo de los retratados. Conocidas como "manzanas de Adán", representaban además la fruta prohibida del edén (quizá sean una evocación del paraíso perdido), en alusión al pecado mortal de la lujuria, probable motivo de la pérdida de la gracia.Los instintos pecaminosos de la humanidad se santifican mediante el ritual del matrimonio cristiano.
La cama tiene relación, sobre todo en la realeza y la nobleza, con la continuidad del linaje y del apellido. Representa el lugar donde se nace y se muere. Los tejidos rojos simbolizan la pasión además de proporcionar un poderoso contraste cromático con el verde de la indumentaria femenina. En todo caso, era costumbre de la época, en las casas acomodadas de Borgoña, colocar una cama en el salón donde se recibían las visitas. Aunque, generalmente, se usaba para sentarse, ocasionalmente, era también el lugar donde las madres recién paridas recibían, con su bebé, los parabienes de familiares y amigos.
La alfombra que hay junto a la cama es muy lujosa y cara, procedente de Anatolia, otra muestra de su fortuna y posición.[cita requerida]
Los zuecos esparcidos por el suelo —ellos van descalzos— representan el vínculo con el suelo sagrado del hogar y también son señal de que se estaba celebrando una ceremonia religiosa. La posición prominente de los zapatos es también relevante: los de Giovanna, rojos, están cerca de la cama simbolizando que era la encargada del hogar; los de su marido, más próximos al mundo exterior, simbolizan que es él el encargado de trabajar para llevar la prosperidad económica a la casa. En aquel tiempo se creía que pisar el suelo descalzo aseguraba la fertilidad.
Los rosarios eran un presente habitual del novio a su futura esposa. El cristal es signo de pureza, y el rosario sugiere la virtud de la novia y su obligación de ser devota. También el cristal del espejo alude a la pureza del sacramento del matrimonio (speculum sine macula).
El espejo es uno de los mejores ejemplos de la minuciosidad microscópica conseguida por van Eyck (mide 5’5 centímetros y cada una de las escenas de la pasión que le rodean mide 1’5 centímetros), y enlaza con el siguiente asunto. En torno al espejo se muestran 10 de las 14 estaciones del Vía Crucis (las paradas del camino de Cristo hasta su muerte en el Gólgota). Su presencia sugiere que la interpretación del cuadro debe ser cristiana y espiritual en igual medida que legal y recuerda el sacrificio que tienen que soportar los esposos. Por cierto que estos pequeños espejos convexos eran muy populares en aquella época; se llamaban «brujas» y se usaban para espantar la mala suerte. A menudo se encontraban junto a ventanas y puertas, para buscar efectos lumínicos en las estancias. Que se sepa, ésta es la primera vez que se usan como recurso pictórico, la idea tuvo mucho éxito y fue imitada, como hemos visto. El experto Craig Harbison ve en el espejo el centro de gravedad de todo el cuadro, es lo que más nos llama la atención, una especie de «círculo mágico» calculado con increíble precisión para atraer nuestra mirada y revelarnos el secreto mismo de la historia del cuadro: «But there's the key!».
La lámpara sólo tiene una vela, que simboliza la llama del amor —era costumbre flamenca encender una vela el primer día de la boda—. Pero también recuerda la candela que luce siempre en el sagrario de la iglesia, la permanente presencia de Cristo.
Giovanna lleva un elegante vestido verde (el color de la fertilidad), propio de un retrato de aparato y un cuadro de boda. No está embarazada, su postura se limita a delatar el vientre, que entonces se tenía por una de las partes más bellas del cuerpo. También cabe pensar que su pose y la exagerada curvatura del vientre sugieran su fertilidad y deseada preñez que nunca resultó.
En el cabezal de la cama se ve la talla de una mujer con un dragón a los pies.
Es probable que sea Santa Margarita, patrona de los alumbramientos, cuyo atributo es el dragón; pero por la escobilla que hay al Lado podría ser Santa Marta, patrona del hogar, que comparte idéntico atributo.
El perro pone una nota de gracia y desenfado en un cuadro que es, por lo demás, de una apabullante solemnidad. El detallismo del pelo es toda una proeza técnica. En los retratos, los perros suelen simbolizar, como aquí, la fidelidad y el amor terrenal.
Los únicos que faltarían son el sacerdote y el testigo, necesarios en todas las bodas, pero ambos personajes aparecen reflejados en el espejo, junto a la pareja: un clérigo y el propio pintor, que actúa como testigo, y que, con su firma, no sólo reclama la autoría del cuadro, sino que testifica la celebración del sacramento: Johannes de Eyck fuit hic 1434 (Jan van Eyck estuvo aquí en 1434). El cuadro sería, por tanto, un documento matrimonial. No obstante, es también un cuadro evidentemente intemporal porque se refiere simultáneamente a hechos que tienen lugar dentro del matrimonio, pero en fases diversas a lo largo del tiempo.
Detalle de zueco y alfombra 
Los esposos están descalzos y en el suelo de la estancia vemos esparcidos los zuecos. Los de ella, rojos, simbolizan la posición de la mujer de encargarse del hogar. Los de él más próximos al espectador hacen referencia a la obligación del hombre de llevar la prosperidad económica al hogar. Junto a los zuecos de la mujer se puede observar la minuciosidad de la alfombra, de una calidad casi fotográfica.
Sobre la repisa de la ventana encontramos frutas, en concreto, naranjas. En Flandes era muy común la presencia de frutas exóticas, debido a su actividad comercial, aunque eran un objeto difícil de conseguir y por eso sólo tenían acceso a ellas las familias más pudientes. Más adelante en cuadros del Barroco esta fruta tomará gran importancia. En este caso, es de nuevo una metáfora de la fruta prohibida, que a su vez hace referencia al pecado de la lujuria y con él, a la pérdida de la gracia.


Pero el elemento más importante de todo el cuadro es el espejo. Con él, Jan van Eyck consigue dotar de profundidad al cuadro y crear uno de los primeros trampantojos (trompe l’œil) de la historia. Como vemos en el detalle, es en el espejo donde están representados dos figuras, posiblemente el sacerdote que preside la boda y el testigo, que en este caso es el propio pintor.

Detalle del espejo
Además, se ven las espaldas de los recién casados. Todo un trabajo de minuciosidad y perfección milimétrica que culmina con la elaboración de diez escenas del Via Crucis. Como dato informativo, decir que el espejo mide 5,5 centímetros y cada escena de la Pasión 1,5, lo que nos habla de la belleza minuciosa de la obra.
Como he dicho anteriormente, este recurso de “el cuadro dentro del cuadro” fue usado con posterioridad por pintores de gran renombre como Velázquez o Rubens.

Además de estos detalles, también contemplamos elementos religiosos, como el rosario, una imagen de Santa Margarita o Santa Marta, el candelabro con una sola vela en relación a la presencia de Cristo o la cama que alude a la posición social.

Actualmente, se han hecho estudios al cuadro que han demostrado que muchos de estos elementos simbólicos fueron añadidos con posterioridad. Esto demuestra que realmente, la pintura no era más que una vía para demostrar el poder que poco a poco fue adquirieron Arnolfini. Otras hipótesis que intentan descifrar el misterio que rodea al cuadro, dicen que la escena representada pudo ser invención del pintor en acuerdo con el mercader; un posible exorcismo o ceremonia para conseguir la fertilidad, puesto que Giovanna nunca tuvo hijos (esto rebate la creencia de que la mujer en el cuadro está embarazada).


¿Pintor o notario?
Hay obras de arte sobre las que se escrito miles de libros y artículos y sin duda alguna se seguirán escribiendo; una de estas obras es la del Matrimonio Arnolfini de Jan Van Eyck. Porque la obra es intrigante y ha despertado siempre muchas dudas. ¿Se trata de una boda en la cual el pintor desempeña el papel de testigo tal como reza la inscripción que el pintor colocó en la pared, debajo de la lámpara?  De hecho lo que escribió dice simplemente que “Johannes d’ Eyck fuit hic 1434”, es decir “Yo estuve presente en 1434”. No dice que lo pintó, aun cuando esto resulta obvio. ¿Por qué situó este texto en el centro del cuadro? ¡Más que el texto de un pintor parece el texto de un notario que da fe! Así lo vio Panofsky, que lanzó la hipótesis de que en realidad se trata casi de un documento notarial.
¿Dónde se esconde el cura?
Sin embargo la obra, además de mostrarnos esta riqueza quiere ser una escena íntima, con las zapatillas desordenadas en el suelo – las de él y las de ella,- el perrito faldero, a los pies de ella, la cama roja de la derecha y el banco con cojines rojos que hay debajo del espejo cóncavo. ¿Qué significado podía tener este tipo de perro colocado a los pies de ella? No otro que la fidelidad que se iba a exigir a la joven.

Para saber más de los símbolos de este cuadro, pincha aqui
y en este otro también

miércoles, 15 de febrero de 2017

Santa Fe de Conques




El tímpano de la fachada principal


Representa el Juicio Final, según el Evangelio de Mateo, apareciendo en el conjunto un total de 124 personajes, estando dividido el mismo en tres niveles distintos. En la parte superior, en los ángulos, podemos apreciar la presencia de dos ángeles tocando una trompa, a la vez que en el centro de la composición destaca un Maiestas Domini o Cristo en Majestad, que nos presenta a los elegidos a su derecha, en el Paraíso, y a los condenados a su izquierda, en el Infierno.

Tras de él, los ángeles llevan la Cruz y el hierro de la lanza evocadores de la Pasión. A media altura, el cortejo de los elegidos está avanzando hacia Cristo, pudiéndose reconocer a la Bienaventurada Virgen María y a san Pedro, que aparecen con una aureola, siendo seguidos por algunos personajes de importancia en los primeros tiempos de la historia de la abadía de Sainte-Foy de Conques: el abad Dadon (su fundador), y Carlomagno (su benefactor). Debajo, podemos contemplar a Sainte-Foy bajo la mano de Dios, junto a unas cadenas de prisioneros a los que ella ha liberado. Al otro lado, unos ángeles-caballeros rechazan a los condenados que intentan escapar del Infierno. Puede verse ente ellos a monjes indignos, o a un borracho colgado por los pies.
En el nivel más bajo, vemos el Paraíso, con Abraham en el centro, teniendo a su derecha un ángel que permite la entrada a los elegidos y, a su izquierda, un demonio que arroja a los condenados a las fauces del infierno. El infierno, presidido por Satanás, donde se castiga a los pecados capitales: la Soberbia, desarzonada de un caballo, la Avaricia ahorcada con su propia bolsa de dinero, la Envidia, cuya lengua es arrancada por un demonio, la Lujuria, representada por una mujer con sus pechos desnudos, atada por el cuello con su amante. En el dintel puede leerse la siguiente frase: «Pecadores, si no cambiáis vuestras costumbres, sabed que sufriréis un juicio temible».

Tímpano de la Iglesia Abadía de Santa Fe de Conques.








Ejemplo de adaptación al marco





Maiestas domini: 

El Cristo en Majestad tradicional y más frecuente aparece sentado en un trono. Su cara lleva bigote destacado y barba y los cabellos son largos hasta los hombros. Su actitud es la de bendecir con los dedos índice y corazón de la mano derecha; en la izquierda sostiene el Libro de la Vida, unas veces cerrado y otras abierto. Suele vestir con túnica y manto que cuelga desde sus hombros. Los pies están desnudos y a veces invaden la mandorla en la que se apoyan. Esta mandorla puede presentarse tetralobulada. El Cristo suele llevar en la cabeza una corona o bien un nimbo en que está inscrita una cruz.













Peso de las almas



Presentación en diaporama del programa iconográfico de Santa Fe de Conques (en francés):
http://www.art-roman-conques.fr/Intro/Flash/main.htm



domingo, 15 de enero de 2017

Descripción del Coliseo

Para una descripción completa del anfiteatro Flavio o Coliseo, pinchar el siguiente enlace:


https://es.wikiarquitectura.com/index.php/Coliseo_de_Roma

El Coliseo (Colosseum en latín), originalmente llamado Anfiteatro Flavio (Amphitheatrum Flavium), es un gran edificio situado en el centro de la ciudad de Roma, capital de Italia. En la antigüedad poseía un aforo para 50.000 espectadores, con ochenta filas de gradas. Los que estaban cerca de la arena eran el Emperador y los senadores, y a medida que se ascendía se situaban los estratos inferiores de la sociedad. En el Coliseo tenían lugar luchas de gladiadores y espectáculos públicos.

Se construyó justo al Este del Foro Romano donde antiguamente se eregía la domus aurea, residencia del emperador Nerón. Las obras empezaron entre el 70 d.C. y el 72 d.C, bajo mandato del emperador Vespasiano. El anfiteatro, que era el más grande jamás construido en el Imperio Romano, se completó en el 80 dC por el emperador Tito, y fue modificado durante el reinado de Domiciano.

El Anfiteatro Flavio, es un enorme edificio ovalado, planta elíptica, de 189 metros de largo por 156 de ancho, y de 48 metros de altura, con un perímetro de la elíptica de 524 metros.

El terreno de juego propiamente dicho era un óvalo de 75 por 44 metros, y en realidad era una plataforma construida en madera y cubierta de arena. Todo el subsuelo era un complejo de túneles y mazmorras en el que se alojaba a los gladiadores, a los condenados y a los animales. El suelo disponía de varias trampillas y montacargas que comunicaban con el sótano y que podían ser usadas durante el espectáculo.

El amplio graderío interior estaba diferenciado en gradus, pisos reservados para las diferentes clases sociales:
(...)
El acceso desde los pasillos internos hasta las gradas se producía a través de los vomitorios, llamados así porque permitían salir una enorme cantidad de gente en poco tiempo. Estaba tan bien diseñado que los 50.000 espectadores podían ser evacuados en un poco más que cinco minutos.


La Fachada

La fachada se articula en cuatro órdenes, cuyas alturas no se corresponden con los pisos interiores.

Los tres órdenes inferiores los forman 80 arcos sobre pilastras, y con semicolumnas adosadas que soportan un entablamento puramente decorativo. El cuarto lo forma una pared ciega, con pilastras adosadas, y ventanas en uno de cada dos vanos.

Los órdenes de cada piso son sucesivamente toscano, jónico, corintio y compuesto.
(...)

En la construcción se utilizó una combinación cuidadosa de materiales: concreto para las fundaciones, los romanos fueron los creadores del "opus caementicium", mezcla de grava, arena, cal y agua. Bloques de travertino para los embarcaderos y las arcadas, relleno de tufa entre los embarcaderos para las paredes de los dos niveles más bajos. El ladrillo de concreto y la toba fueron usados para los niveles superiores y para la mayor parte de las cámaras acorazadas. Para unir los grandes bloques se aplicaron grandes grapas de metal, se calcula que para ello fue necesario fundir 300tn de diversas aleaciones.

En las paredes se utilizó mármol y estuco, una masa de yeso blanco mezclado con agua de cola que también era utilizado para realizar figuras o piezas que luego se decoraban.

El ruedo donde se llevaban a cabo los espectáculos estaba realizado con un entarimado de madera cubierto con arena, debajo del cual se extendía el complejo sistema de pasadizos, cuartos y cámaras acorazadas. Con el transcurrir de los años no ha quedado nada de este entarimado quedando al descubierto el complejos sistema de pasadizos y celdillas.

Para elevar las puertas por donde salían los gladiadores y las ferias se utilizaba un sistema de elevadores creado con poleas manuales, mientras que algunas graderías fueron protegidas con barandas de bronce.

El último piso era protegido en verano por un toldo o velarium que se fijaba a los mástiles sujetos con ménsulas y al igual que las puertas de acceso al ruedo eran izados mediante poleas. Durante los espectáculos nocturnos se suspendían grandes candelabros sobre la arena.

La decoración fue muy estudiada y rica en elementos, con gran profusión de estatuas, relieves de mármol y estuco, escudos de bronce o asientos de travertino. De ella, después de XX siglos de historia, numerosos terremotos, expolios y otros daños apenas quedan algunos vestigios.


Diferencias entre el orden corintio y el compuesto




sábado, 27 de agosto de 2016




TEORÍA Y FUNCIÓN DEL ARTE. ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE LA OBRA DE ARTE

1.      TEORÍA DEL ARTE


Llegar a definir el arte es algo que resulta imposible de acuerdo con Calvo Serraller, dado que cada definición solo es válida para un momento histórico. La dinámica de cambios que tiene el arte hace que su definición cambie según lo haga este. La definición clásica dice que el arte es atemporal y normativo, por lo tanto tiene un ideal de belleza que debe alcanzarse. Así el arte griego ha sido insuperable y después solo se pretendía recuperarlo. Según Dino di Formaggio “arte es todo lo que el hombre llama arte”. Nos conformamos con una definición genérica de obra de arte: la obra de arte es una manifestación del espíritu hecha por el hombre que adquiere forma sensible a través de una técnica. Malraux llamó artista al hombre que crea formas y artesano a quien las reproduce.

2.      El artista


El hombre para comunicarse ha utilizado signos, y uno de estos códigos de signos es el arte. El arte es, por tanto, una tendencia innata en el hombre. La obra del arte es producto de la elaboración del hombre. Lo primero que hay que tener en consideración entonces es los condicionantes que tiene el artista a la hora de producir obras: el modo de ser del artista, la naturaleza, la circunstancia histórica en la que vive.

El primer condicionante de la obra de arte es la personalidad del artista. La soledad propia del artista empuja al creador a establecer un dialogo con la obra con lo que la influencia así es mutua. Los estudios de Rudolf Wittkower se centran en la personalidad de los artistas, que en muchos casos se puede llegar a conocer a través de las obras que realizan. La destreza técnica sería otro condicionante, alterado por los avances del momento que pueden variar notablemente la forma de transmitir el mensaje artístico.

El segundo condicionante es la circunstancia histórica en que vive el artista. El artista vive y trabaja en una época, y no puede sustraerse a su influencia. El pensamiento del momento forzosamente influye en la creación artística. Se deja traslucir en los temas, como sucede en la pintura realista francesa del siglo XIX o más claramente en el Goya de la Guerra de Independencia. En este sentido está condicionado por lasociedad en que vive. El artista es un ser social, que vive de los encargos que le hace una clientela. Los clientes muchas veces imponen sus gustos, o los de la clase social dominante. Desde el siglo XIX las cosas han cambiado, pues el cliente es casi siempre anónimo. Las ideas y valores que nutren la obra de arte surgen de la educación y las vivencias sociales. Llevando al extremo el condicionante social, Fisher dice que el arte otorga expresión simbólica a los pensamientos y deseos de una sociedad, y Hauser que la obra artística es una expresión colectiva.

3.      El Estilo


Al encontrar rasgos característicos comunes en las obras de arte de unos momentos determinados ha hecho que los historiadores del arte distingan lo que llaman estilos. Como tal se entiende la manera uniforme de realizar las obras de arte en una época determinada. Wölfflin a principios del siglo XX estableció la división básica: clásico, románico, gótico, renacentista, manierista, barroco, rococó y neoclásico. Eugenio D´Ors habla del ciclo vital de los estilos:
-          Fase preclásica: Momento de ensayos.
-          Fase clásica: La obra se acoge a principios objetivos de belleza.
-          Fase manierista: Se rompe con la rigidez normativa clásica.
-          Fase barroca: Se valora la subjetividad de los efectos.
-          Fase arcaizante: Se repite el repertorio formal clásico de manera anacrónica.

Los estilos son convencionalismos que los historiadores del arte emplean para dar un sentido a su propia materia. Es frecuente que se trata de meter dentro de un estilo a un artista que no concuerda con lo prescrito salvo en una coincidencia cronológica.

Historiografía de la Historia del Arte

A lo largo de la historia la visión que se ha tenido del arte, desde el punto de vista de los estudiosos ha ido cambiando. Lo primero que hubo, desde la Antigüedad fue descripción de obras de arte. En el Renacimiento surge una nueva visión del arte.

Sistemas de vida. Narran las vidas de los artistas y estudian el arte con un criterio biológico.Vasari (1511), Bellori (1672), Palomino (1715). Este enfoque está muy influido por el antropocentrismo renacentista.

El arte disciplina histórica. La primera historia del arte es la escrita por Winckelmann, Historia del Arte en la Antigüedad (1764) . Rompe con el criterio biográfico tradicional, y con la descripción de repertorios vigente en su momento. Hace del Arte el protagonista mismo de la Historia del Arte. El Arte tiene un proceso vital propio, de lo que deriva la evolución histórica de cada arte. Lo plantea como un ciclo natural de nacimiento, desarrollo, madurez y decadencia, que reconoce en el arte griego y en el moderno, desde el siglo XVI a su momento.

Positivismo. Nace del afán de buscar un método científico para las ciencias sociales. Hay que explicar los fenómenos, no describirlos. Se plantea la conexión directa de la obra con el medio en el que se produce. Lanzi (1795), Semper (1800), Taine (1828).

Historicismo. Influido por el criticismo de Kant y el historicismo de Hegel. Burckhardt publica en 1860 su obra sobre el Renacimiento donde separa definitivamente este momento artístico del medieval anterior y el manierismo siguiente.

Formalismo. Es una reacción al positivismo. Es una corriente alemana, con  Worringer (1908) yWölfflin, discípulo de Burckhardt. Aunque es suizo, será también profesor en Alemania donde publica sus obras. Hace una seriación de los estilos a través de la evolución de las formas, su obra principal esConceptos Fundamentales en la Historia del Arte (Berlín 1915, Madrid 1924). Llega a plantearse hacer una Historia del Arte sin nombres, en oposición al atribucionismo anterior. En este formalismo germánico entra también Alois Riegl (1893), quien como conservador del Museo de Artes Decorativas de Viena, recuperó las artes decorativas y los estilos barroco y tardorromano para la Historia del Arte.

Iconología y simbolismo. Definen forma simbólica, relacionan espíritu con signo. No se clasifican las obras, se busca su significado. Panofsky, Wittkower, Gombrich, Santiago Sebastián.

Marxismo (sociológico). El arte enmascara las relaciones de producción, hay que hacer crítica social del arte. El arte es expresión del grupo dominante. Antal, Hauser y Bozal. Caen en el determinismo. La figura principal es Hauser, quien destaca cinco cuestiones para su método de análisis:
-          Relacionar arte, literatura y música con el contexto socioeconómico.
-          Importancia de las condiciones materiales.
-          Arte como forma de propaganda de un grupo social.
-          Los cambios se producen por las condiciones sociológicas.
-          La obra de arte se condiciona de tres maneras: sociología, psicología e historia del estilo.

Psicoanálisis. Analiza la forma de ser del artista. Freud consideraba que el artista entra en el mundo de la fantasía para encontrar allí una sublimación de sus deseos. Destacamos también a Argan.

Estructuralismo. La lengua es un sistema de signos arbitrarios a la realidad que representa. Proponen diferenciar significante de significado, lo que da una justificación al arte abstracto.

4.      FUNCIÓN DEL ARTE


            A lo largo de la Historia del ser humano el arte ha cumplido diversas funciones. Quizá la más antigua sea la del arte propiciatorio. Según las teorías del abate Breuil, el hombre del Paleolítico Superior pintó en el fondo de las cuevas los animales que deseaba cazar. Aprehenderlos primero en imagen implicaba cazarlos más fácilmente. De esta forma también el representar hembras preñadas facilitaba la perduración de las especies. No solo lo encontramos en la pintura franco-cantábrica, sino que también en el arte levantino, ya de un tiempo epipaleolítico, las danzas fálicas tienen un sentido de fertilidad. Entraría en el mismo campo la representación de las llamadas venus, que persiguen fomentar la segunda preocupación del hombre primitivo después de la alimentación, la reproducción.

En la Antigüedad, desde las primeras expresiones del arte egipcio se da el Arte como forma de alcanzar la vida eterna. Desde los faraones hasta el último funcionario del Estado, mandan elaborar estatuas y figuras que representen a la persona fallecida, con la finalidad de que en el caso de ser destruida la momia, el ka o alma puede descansar sobre esta representación. Por este motivo los faraones encargan sus esculturas en piedras duras, buscando un sentido de eternidad. En el mundo cristiano es también clara esa función del arte, donde muchas obras son donaciones y diversos objetos se realizan para la devoción pública.

También desde la Antigüedad se puede encontrar el Arte propaganda, pretendiendo con él destacar algún aspecto del propietario. Los persas representan en las escaleras de la Apadana de Persépolis una procesión de arqueros, queriendo transmitir a todos los que allí acudían el poder militar de los reyes persas. Este mismo sentido tienen las procesiones de embajadores que llevan presentes a los reyes. En Roma tienen esta función de propaganda los arcos de triunfo, columnas conmemorativas y el mismo Ara Pacis de Augusto. En tiempos más recientes, durante el siglo XVII, se sacaba en procesión los retratos que realiza Velásquez de Felipe IV y de Olivares para celebrar alguna victoria militar. Luis XIV emplea las obras de arte para aumentar el sentido de majestad del rey. El siglo XX ha sido protagonista de la explotación del arte como medio de propaganda, más acentuado aún desde la aparición del cine. En especial los regímenes totalitarios han utilizado el arte y lo han sometidos a normas muy estrictas.

Durante la Edad Media, en especial durante el Románico se da el Arte con función pedagógica. La escultura que cubre las iglesia románica es llamada la biblia en piedra, ya que servía para transmitir a una congregación mayoritariamente analfabeta, los principios básicos de la doctrina cristiana. La representación de figuras monstruosas era la forma de expresar los horrores del infierno.

Pero quizá una de las funciones más sublimes es la del Arte como expresión del amor humano. Son muchos los ejemplos. Desde la construcción de Taj Mahal, dedicado a una esposa perdida, las miniaturas que eran un retrato del esposo o esposa o los cuadros que se encargan para recordar a un familiar. En tanto que expresión del espíritu humano el arte es en este caso la materialización del amor que siente el cliente de la obra hacia otra persona.

También es frecuente el Arte como prestigio social. Los príncipes italianos se disputan a los mejores artistas del Renacimiento para demostrar que ocupan un puesto social superior al de los demás. Las cofradías profesionales holandesas del siglo XVII pretenden tener el mejor retrato de la corporación o bien, en el siglo anterior, hacen donación de algún cuadro religioso para destacar su importancia social y económica. En las catedrales góticas, las familias pretendían tener la capilla más importante como forma de destacar su posición social.

            Aunque es una función que ha desempeñado siempre, desde el siglo XIX destaca más el Arte como función decorativa. Muchas de las obras son adquiridas por el cliente porque cumplen la función de decorar las estancias de su casa. Sucede con el arte coetáneo del cliente o bien con el antiguo que queda de esa forma descontextualizado.

Aunque existe desde la Antigüedad hoy es más evidente el Arte como valor económico. Ya en tiempos de los romanos las obras de arte se convierten en objeto de mercado, con casos como Cayo Verres (siglo I a.C.), que adquiere esculturas griegas de los siglos V y IV a.C., a veces mediante el robo, para enriquecerse con su comercio. En la actualidad muchos artistas, como Botero con la Galería Marlborough, firman contratos con las galerías de arte para realizar un determinado número de obras de arte al año y así mantenerlas en precios altos. Incluso algunos acuerdan no realizar más obras para revalorizar las que están ya en el mercado, como hizo los últimos años de su vida Dalí. Existen entidades financieras que invierten en los llamados bienes tangibles, como obras de arte, como inversión que esperan se revalorice con el tiempo. Los precios que han adquirido en los últimos años cuadros como los de Van Gogh, se deben a una actividad especulativa de compañías de seguros japonesas y otras sociedades financieras, que pretenden revalorizar sus activos manteniendo unos precios exagerados de forma artificial.

            Como conclusión, el arte puede desempeñar muchas funciones como una de las formas de expresión de los individuos y la sociedad. Según las épocas una misma obra puede tener varias funciones.

5.      ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE LA OBRA DE ARTE


Introducción

Vamos a describir (caracterizar la obra en función de sus aspectos técnicos y formales), e interpretar (buscar explicaciones al uso de determinados recursos técnicos y formales).

Arquitectura

Para analizar una obra arquitectónica, primero se estudiará el exterior, y luego la estructura interior. Distinguimos los edificios por tipologías: religiosos o civiles, públicos o privados. Hay que señalar los elementos materiales (aquello que se ha empleado para la construcción), estructurales (distinguiendo soporte de cubierta, y en esta las formas adinteladas de las abovedadas) y los elementos decorativos (tanto interiores como exteriores). La arquitectura se diferencia de las demás artes en que se puede deambular por dentro de la obra de arte. Hay que evitar el peligro de tratar el edificio como una pintura si analizamos solo la fachada, o quedarnos solo en comentarios sobre la planta. A partir del siglo XIX cambia de manera radical, pasando del arte a la ingeniería, por la introducción de los nuevos materiales: hierro y cristal.

Escultura

Primero se atenderá a la descripción técnica, analizando el material, la ejecución y la tipología de la obra. Tallado cuando se trata de materiales no metálicos como piedra, mármol, madera. En el caso de la madera puede estará además tallado, estucado y dorado. Fundido para los materiales metálicos, siendo lo más frecuente la fundición a la cera perdida. Dentro de la descripción formal se estudiarán los siguientes apartados: tema, composición, calidad y textura, volumen, masa y peso, movimiento.

Pintura

Dentro de la descripción técnica: tipo de soporte (tabla, lienzo, pared), materiales pictóricos (fresco, temple, óleo, encausto, acuarela, pastel, aguada), proceso seguido. En la descripción formal se estudiará: tema, composición (línea, tipos de composición), espacio y movimiento, color (su clasificación, sus cualidades, su simbología, su armonía), luz, perspectiva (raspa de pez, jerárquica, geométrica, aérea, subjetiva).

Artes decorativas

En esta denominación genérica entran las que se han llamado también artes industriales o artes menores, en contraposición a las mayores antes reseñadas. Desde los tiempos de Riegl hasta nuestros días se han ido revalorizando, siendo objeto de importantes tesis doctorales en las universidades españolas en las últimas décadas. En ellas cobra especial interés el aspecto técnico.

Mueble. El material que se emplea para su construcción es generalmente la madera, si bien hay que distinguir entre macizo (liso o tallado) y chapeado. Se suele incorporar otros materiales para asas, tiradores, o elementos decorativos, que si bien son casi siempre de bronce, también se pueden ver de latón o de plata. Estilísticamente se construyen imitando los modelos arquitectónicos hasta finales del siglo XVIII. Vive su esplendor durante ese siglo y las primeras décadas del siguiente. Se ordenan cronológicamente por el nombre de los reyes, hablándose de un estilo Carlos IV o un estilo fernandino (la época de Fernando VII).

Cerámica. Según el barro empleado y la temperatura de cocción puede ser terracota, mayólica, o loza (cuerpo poroso) o bien porcelana y gres (cuerpo compacto). Según la forma de impermeabilizar: bruñido, vidriado o engobe. La decoración: incisa, en barbotina, pintada, de cuerda seca y arista, en frío. La decoración más importante es la pintada, donde se clasifican los colores en función de las temperaturas de cocción, desde el azul cobalto (1400 ºC), al azul, amarillo, verde y púrpura que son de los de alta temperatura (1000-1200 ºC), hasta los de baja temperatura como negro y rojo. Por los colores se pueden identificar épocas y localidades debido a que se emplean los materiales de la zona hasta el siglo XVIII.

Platería. Debido a que los metales preciosos están controlados por el Estado desde el origen de este, en la platería se incorpora un elemento que en otras artes no lo hay: las marcas. Lo primero que se debe buscar siempre en un objeto es la marca, debe contener al menos la del platero y la del fiel contraste de la localidad, que acredita la pureza del metal empleado. En Europa hay que distinguir entre objetos civiles y litúrgicos. El material se puede tratar de dos formas básicas: fundido o la mina batida. También se cubre objetos hechos con otro material con chapas de plata. La decoración puede ser grabada, calada, cincelada, filigrana, granulado, sobredorada, etcétera.

Vidrio. Siempre tiene que ser fundido, para darle forma o bien soplado o en molde. Los colores están en función de los distintos óxidos que se añaden a la pasta vítrea en el crisol. Hay que distinguir el cristal de roca, que no es vidrio sino mineral tallado, el vidrio puro, combinación de sílice y potasa o sosa, y el cristal (desde 1675), que añade plomo, obteniéndose mayor dureza, brillo, transparencia y sonoridad. La decoración se diferencia según sea en caliente o frío. En caliente se hace el moldeado y la adición de vidrio, en frío el grabado, tallado (camafeo, diatreta, etc.) y pintado. Las vidrieras merecerían un capítulo aparte, alcanzan gran desarrollo durante el gótico y debe tratarse de manera parecida a la pintura.

Interpretación

Hay que tratar cuatro aspectos: la finalidad o función, el marco cronológico, antecedentes y consecuencias, impacto en el mundo actual. Los métodos de análisis han variado a lo largo de los años, siguiendo las distintas escuelas expuestas en el punto sobre historiografía de la historia del arte.

BIBLIOGRAFÍA

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